Año de la misericordia

Publicado por: Javier Cerra En: miércoles, noviembre 16, 2016 Comentario: 0 Golpear: 282

La misericordia es la acción de Dios en nuestra vida. Todas sus manifestaciones en la vida del hombre son para perdonarlo, levantarlo, realizarlo. La expresión máxima de la misericordia es la encarnación

Año de la misericordia
 

La misericordia es la acción de Dios en nuestra vida. Todas sus manifestaciones en la vida del hombre son para perdonarlo, levantarlo, realizarlo. La expresión máxima de la misericordia es la encarnación; en ella asume nuestra condición humana -excepto en el pecado- para mostrarnos cuál es el camino, la verdad y la vida que nos conduce a Él. Relacionarnos con Dios significa asumir sus lógicas misericordiosas y dejarnos llevar por el amor de su Espíritu. Por eso no es de extrañar que cuando Jesús quiere dar las razones de su actuar muestre a un Padre misericordioso que deja libre a su hijo para que haga lo que quiera y viva las consecuencias de sus acciones, y luego lo recibe con los brazos abiertos para mostrarle que no puede estar mejor en ninguna otra parte que no sea en la Casa del Padre (Lucas 15,11-32).

Es necesario actuar como Dios: misericordiosamente. Es urgente aprender a amar al otro sin miedo y sin manipulaciones; preferir el diálogo que cualquier manifestación de violencia; sanar, en vez de herir. Es urgente dar más abrazos y evitar los golpes; dar más besos y negarnos a las ofensas; acariciar en vez de señalar y juzgar. Es urgente que entendamos que el perdón es la única manera de poder vivir con otros en felicidad. Es urgente que sea más escandaloso la corrupción, en todas sus formas, que las manifestaciones de la condición sexual de las personas.

Ser creyente es sentir la misericordia de Dios con nosotros y practicarla con los hermanos. El que reza y va culto es porque vive la misericordia y entonces celebra con Dios la ternura vivida y practicada. El Papa Francisco, el apóstol de esta época tardomoderna, tan poco entendida por algunos, nos está invitando a hacer que en este año impere la misericordia en todos nuestros actos y hagamos sentir a los demás el amor infinito que Dios tiene para nosotros. No se vale ser cristiano si no es misericordioso. La tarea es dar besos, abrazos, decir palabras de motivación, ayudar al hermano, sanar, bendecir al otro y hacer todo lo posible para que el que llegue hasta nosotros se sienta bien y pueda tener las condiciones mínimas para realizarse dignamente.

Los textos de este mes nos ayudarán a comprender la misericordia como la acción de Dios en nosotros para nuestros hermanos. Gracias al padre Carlos Alvarez por los comentarios del domingo y al padre Jorge Moya por los comentarios diarios. Bendiciones a todos. Gracias por estar siempre con nosotros.


Escrito por: Padre Alberto Linero - Oracional Puerta a la Palabra -

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